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Leonardo Tapia

· 5 min de lectura · Leonardo Tapia

¿Por qué no Barinas? El Silicon Valley de Venezuela puede nacer en el llano

Silicon Valley fue un valle de huertos antes de ser el centro de la tecnología. Una reflexión, con datos, sobre por qué Barinas puede convertirse en el polo tecnológico de Venezuela.

Ilustración: atardecer sobre la ciudad de Barinas y los llanos, con un portátil sobre una mesa de madera e íconos de conectividad sobre el paisaje.
Ilustración: atardecer tecnológico en los llanos de Barinas.

Cuando se habla de tecnología en Venezuela, la conversación casi siempre termina en las mismas tres ciudades: Caracas, Maracaibo y Valencia. Ahí están los mercados más grandes, las oficinas y buena parte de los clientes. Para quien vive en el interior, la regla tácita ha sido clara durante décadas: si quieres crecer, tienes que irte.

Este artículo es una invitación a cuestionar esa regla. Y a hacerlo desde Barinas.

Silicon Valley también fue un valle agrícola

Antes de ser sinónimo de tecnología, el valle de Santa Clara, en California, era conocido como «el valle de las delicias del corazón» por sus kilómetros de huertos de albaricoques, ciruelas y cerezas. Hasta la década de 1960 fue la mayor región productora y empacadora de fruta del mundo.

El cambio no ocurrió por casualidad. En 1951, Frederick Terman, profesor de ingeniería de la Universidad de Stanford, impulsó un parque industrial en terrenos de la propia universidad y animó a sus estudiantes —entre ellos William Hewlett y David Packard— a crear sus empresas allí mismo, en lugar de irse a otras regiones.

La lección no es que Barinas deba copiar a California. Es otra, más útil: ningún polo tecnológico nació siéndolo. Todos fueron, primero, otra cosa.

Barinas ya tiene una base sobre la que construir

El estado Barinas tenía 816.264 habitantes según el censo de 2011 y ocupa unos 35.200 kilómetros cuadrados. Su economía se ha apoyado tradicionalmente en la agricultura y la ganadería: la Fundación Empresas Polar lo describe como un «estado ganadero por excelencia».

La ciudad es, además, sede de la UNELLEZ, la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora, fundada en 1975, con carreras de ingeniería, administración, economía y agronomía, entre otras. Una universidad en la ciudad es exactamente el tipo de pieza sobre la que se levantó Silicon Valley.

Un territorio agrícola con una universidad no es una desventaja para la tecnología. Es un campo enorme de problemas reales por resolver —logística, trazabilidad, pagos, comercio, servicios— que esperan soluciones construidas por gente que los conoce de primera mano.

La conectividad ya no es el muro que era

Según DataReportal, a comienzos de 2025 Venezuela tenía 17,5 millones de usuarios de internet, el 61,6 % de la población, y 22,5 millones de conexiones móviles activas, equivalentes al 79,1 % de sus habitantes. La velocidad media de descarga era de 72,41 Mbps en conexiones fijas y de 14,70 Mbps en redes móviles.

No son cifras perfectas, y el costo de los datos móviles sigue siendo alto en relación con los ingresos. Pero son suficientes para algo que hace veinte años era impensable: escribir software en el llano y entregarlo a un cliente en cualquier parte del mundo.

El talento ya trabaja sin fronteras

El Banco Mundial estima que en el mundo hay entre 154 y 435 millones de personas que trabajan a través de plataformas digitales —entre el 4,4 % y el 12,5 % de la fuerza laboral global— y señala que la demanda de este tipo de trabajo crece con rapidez en los países en desarrollo.

Al mismo tiempo, según la plataforma interagencial R4V, cerca de 7,9 millones de venezolanos viven fuera del país. Muchos se fueron buscando oportunidades que no encontraban en su ciudad. El trabajo remoto abre una pregunta incómoda pero esperanzadora: ¿cuánto de ese talento podría haberse quedado —o podría volver— si las oportunidades llegaran a donde vive la gente, en lugar de obligarla a moverse?

Medellín demostró que una ciudad puede reinventarse

Medellín es el ejemplo latinoamericano más citado. En 2009 creó Ruta N, un centro de innovación para atraer empresas de base tecnológica y conectar el talento local con oportunidades globales. En 2013 fue elegida la ciudad más innovadora del mundo en el concurso City of the Year, organizado por Citi, The Wall Street Journal y el Urban Land Institute, por delante de Nueva York y Tel Aviv.

Medellín no tenía una ventaja natural para la tecnología. Tuvo una decisión sostenida en el tiempo: invertir en conocimiento, crear espacios para emprender y conectar a su gente con el mundo.

Qué haría falta para que Barinas lo logre

  • Emprender: crear productos que resuelvan problemas locales con estándares globales. Los mejores mercados para empezar son los que se conocen de cerca.
  • Invertir: que el capital de la región, el que hoy se mueve en el agro, el comercio y la construcción, vea en la tecnología un sector en el que también vale la pena apostar.
  • Formar: acercar la universidad, las empresas y la comunidad tecnológica para que el talento encuentre en Barinas dónde aprender y dónde trabajar.
  • Digitalizar: cada comercio o productor local que adopta herramientas digitales es, también, un cliente para el talento local.
  • Hacer comunidad: encuentros y espacios donde quienes construyen tecnología se conozcan, compartan y colaboren.
  • Atraer: que quien quiera trabajar con el talento barinés venga a Barinas, en lugar de que el talento tenga que irse.

¿Una utopía? Tal vez. Pero posible

Decir que Barinas puede ser el Silicon Valley de Venezuela suena ambicioso, y lo es. Pero en 1950, decir que unos huertos de ciruelas en California se convertirían en el centro tecnológico del planeta también lo habría sido.

La tecnología tiene una cualidad que pocas industrias tienen: no depende de puertos, de grandes fábricas ni de estar cerca de la capital. Depende de personas con conocimiento, de una conexión a internet y de la decisión de construir. Barinas tiene lo primero, cada vez más de lo segundo, y lo tercero depende de nosotros.

El futuro de la tecnología en Venezuela no tiene por qué estar solo en las grandes ciudades. También puede nacer en el llano.

Fuentes

  1. Britannica — Silicon Valley (Frederick Terman y el Stanford Industrial Park, 1951)
  2. Wikipedia — Santa Clara Valley («Valley of Heart's Delight»)
  3. INE — XIV Censo Nacional de Población y Vivienda 2011: estado Barinas (octubre de 2013)
  4. Fundación Empresas Polar — Diccionario de Historia de Venezuela: Barinas, estado (superficie y economía)
  5. Wikipedia — Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora
  6. DataReportal — Digital 2025: Venezuela
  7. Banco Mundial — Working Without Borders: The Promise and Peril of Online Gig Work (2023)
  8. R4V — Refugiados y migrantes de Venezuela
  9. Ruta N Medellín — Quiénes somos
  10. Citi — Announcing this year's City of the Year (2013)

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Barinas, Venezuela · Remoto